jueves 1 de mayo de 2008

La Provincia.es habla del concierto del martes 29....

La acogida de este evento en los medios de comunicación sigue aumentando. Si el otro día hablábamos de Canarias7.es, hoy es el día de su competencia en la edición digital.

La Provincia.es se hace eco del concierto del pasado martes, a modo de crítica. Desde aqui les damos la gracias por colaborar en difundir este proyecto:

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MAGNÍFICO ´JESUS CHRIST SUPERSTAR´ EN EL CONSERVATORIO

ROBERTO DÍAZ RAMOS Conociendo cómo funcionan la mayoría de conservatorios españoles, es motivo de orgullo lo ocurrido el pasado 29 de abril en el Conservatorio Profesional de Música de Las Palmas de Gran Canaria, con la representación del megamusical Jesus Christ Superstar, que además culminaba una interesante Semana de Actividades Intensivas en la que también se había incluido una representación más que decente de Turandot (G. Puccini).
Empezó el acto con un emotivo homenaje al compositor y director Francisco Brito, presente en la sala, quien recibió un aplauso tan prolongado como merecido, en reconocimiento a una larga trayectoria en favor de los músicos y de la música.

A continuación, un Jesus Christ... en un inglés casi perfecto (valentía poco vista en nuestro país), con una escenografía bien preparada y calculada, en la que se cambiaba Judea por Triana, y los personajes actuaban conforme a los patrones de los ambientes urbanos capitalinos y de la realidad actual. Cabe destacar, pues, los comportamientos "de banda" de los apóstoles cuando Judas se enfrentaba a Jesús, la comercialización de una bomba nuclear en el templo, o la última presentación de Jesús ante Pilatos vestido como preso de Guantánamo. El corto espacio disponible, por otra parte, fue convenientemente aprovechado. También ayudó a captar el interés del público el inteligente uso de contrastes lumínicos y focos de atención.

Bentejuí de Vera, con el papel de Jesús, fue el gran protagonista de la noche, con un éxito avalado por una voz excelente y unas capacidades actorales dignas de rivalizar con el mismísimo Ted Neeley (protagonista de la versión cinematográfica por todos conocida).

Sobrecogía su manera de retorcerse de dolor al final del musical, crucificado entre los velos del escenario, creando múltiples imágenes dignas de inmortalización fotográfica o pictórica. Fue imposible no caer rendido ante la dulzura sensual de la voz de Esther Suárez (María Magdalena), ni reconocer la versatilidad vocal o las dotes improvisatorias de Yauci Yanes (Judas). Un momento oportunamente coronado con un aplauso unánime fue, además, el protagonizado por Félix Padrón (Herodes), en su entrevista con Jesús, cuando divirtió junto con los bailarines y evocó los bailes de Joshua Mostel de la versión internacional. No se debe tampoco olvidar las buenas actuaciones de Elu Arroyo (Caifás), Thonny Guerrero (Simón Zelote), Adrián Ibáñez (Pilato), Nacho Luri (Pedro), de un coro de aficionados que rindió al más alto nivel profesional, de unos bailarines que merecieron aplauso en varias ocasiones, y de una orquesta simplemente magnífica.

Frente a ellos, y frente a una orquesta con todo el surtido instrumental necesario, el gran responsable de la buena marcha en todo lo musical fue José Brito. Ampliamente preparado para la responsabilidad que asumía, dirigió con suma precisión, atendió a todos los detalles y evitó con pericia los múltiples riesgos de descoordinación. Se notó en definitiva el gran trabajo de semanas de preparación, del que también participaron Pedro Ruiz, Jaime Llorca, Sara Guerra, Rayco León, Noemí Tadeo y Antonio Ventura.

Es terrible pensar que en esta promoción de artistas, como en todas las de nuestro conservatorio capitalino, se corra el riesgo de que algunos profesionales en potencia terminen abandonando la isla o la música, ante la falta de una atención que a veces demuestran merecer. Siempre quedará, en cualquier caso, la satisfacción del trabajo bien hecho, y el resultado de una gran noche en la que los protagonistas trabajaron por disfrutar actuando, e hicieron que el público pasara buenos momentos. El mayor reconocimiento fue la ovación final de varios minutos."